miércoles, 24 de julio de 2013

Solo vuelve.

A veces pienso seriamente que el echarte de menos ha creado un problema grave en mí. Te veo en cada esquina, en la sonrisa de alguien, en gestos o hasta en el simple hecho de caminar. Cualquier cosa me hace añorarte. El lado derecho vacío de mi cama, lo molesto que es dormir con  ropa, tu perfume en mi camisa, degustar de tu postre favorito o ese insomnio que se ha quedado habitando en mí.

Vuelve porque nuestro ronroneo por las mañanas me complementaba, porque mi espalda extraña tus caricias casi tanto como yo. Vuelve porque nadie me abraza cuando tengo mis rabietas, porque cortaste la continuidad de mis besos, porque siento la crueldad de esta espera, vuele por que simplemente no quiero tenerte lejos.

Separadamente unidos.

Es como si de pronto hubiera pausado mi vida, mi rutina. Como si no pudiera hacerlo sola, sin tu ayuda, sin tus ánimos, sin tu presencia.  ¿Estará mal sentir eso? Eres el único que puede hacerme cambiar de parecer, de que vuelva a renacer en mí alguna chispa de lo que solía ser, o de lo que simplemente era cuando te encontrabas a mi lado.
Al fin y al cabo no estoy vacía, porque me has llenado poco a poco de ti, y eso me gusta. Pero no me encuentro dichosa, estaría mintiendo si digo lo contrario. Eso debería hacerme sentir angustiada, pero no logro sentir nada. Ni furia, ni aprensión, ni felicidad, ni aflicción, nada… Simplemente estoy por andar, por respirar. Aunque en realidad por dentro me muera por seguir viviendote.